¿Qué tan argentino es un auto fabricado en Argentina?
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En 2025 se fabricaron 490.876 vehículos en Argentina, un 3,1% menos que en 2024. En el mismo período, las importaciones de autopartes crecieron 11,6% y llegaron a USD 10.319 millones. ¿Qué tan argentino es un auto fabricado en Argentina?
AR · 2025 · 490.876 UNIDADES
Industriaen partes:Industria en partes: qué queda de argentino en un auto fabricado en el país
En 2025 Argentina fabricó menos autos pero importó más autopartes, por más de USD 10.300 millones. Esta investigación sigue esas piezas para entender cuáles se hacen acá, cuáles llegan de Brasil y China y qué significa hoy un auto “fabricado en Argentina”.
Por Macarena Fernández Zurdo
Septiembre de 2026
Un auto argentino puede tener neumáticos fabricados en el país, componentes brasileños y electrónica llegada desde Asia. Aun así, cuando termina de ensamblarse en una planta de Pacheco, Zárate o Córdoba, sale al mercado como un vehículo de producción nacional. La etiqueta parece sencilla, aunque la cadena que hay detrás está repartida entre fábricas, proveedores y países.
En 2025, esa cadena mostró una anomalía. Las terminales argentinas (las plantas que ensamblan los autos) fabricaron 490.876 vehículos, un 3,1% menos que el año anterior, según la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). Durante el mismo período, las importaciones de autopartes crecieron 11,6% y superaron los USD 10.300 millones. Dos variables que, según AFAC, históricamente tendían a acompañarse tomaron direcciones opuestas.
La divergencia abre una pregunta que atraviesa a toda la industria. Si se fabricaron menos autos, ¿por qué hicieron falta más piezas importadas? La respuesta empieza mucho antes de que un vehículo llegue a la línea de montaje y obliga a revisar qué significa, en 2026, fabricar un auto en Argentina.
Producción de vehículos e importaciones de autopartes · índice 2024 = 100
Fuente: elaboración propia en base a datos de ADEFA y AFAC
01Antes de ponerle el logo
La imagen más reconocible de una fábrica automotriz es la línea de montaje. Las carrocerías avanzan, se incorporan componentes y al final aparecen vehículos completos. Sin embargo, para entonces buena parte de la historia de ese auto ya ocurrió.
Detrás de cada unidad existe una red de proveedores organizada en distintos niveles. Los llamados Tier 1 entregan directamente a las terminales sistemas o conjuntos completos. Los Tier 2 producen piezas y subconjuntos que terminan dentro de esos sistemas, mientras que los Tier 3 se encuentran más atrás en la cadena y trabajan principalmente con materias primas e insumos básicos. Una pieza puede pasar por varias empresas antes de llegar al vehículo terminado.
Cómo viaja una piezaDe la chapa al auto terminado
Fuente: elaboración propia en base a entrevista a Tec-Metal
Tier 3 · insumos
Materias primas e insumos básicos
Acero, fundición, insumos especiales. Es el eslabón más alejado de la terminal.
En Tec-Metal describen que en el país falta una “cadena de proveedores de segundo/tercer nivel completa (fundición, electrónica, semiconductores)”.
Tier 2 · piezas
La chapa se estampa
Tec-Metal fabrica desde 1962 piezas estampadas en chapa, con prensas hidráulicas de hasta 400 toneladas, y suelda conjuntos.
“Nosotros somos Tier 2 (le entregamos una pieza a Tier 1 que es el que le entrega un conjunto armado a Ford por ejemplo)”, explican en la empresa.
Tier 1 · sistemas
La pieza queda adentro de un conjunto
El Tier 1 integra piezas de distintos proveedores en un sistema o conjunto completo y lo entrega directamente a la terminal.
Terminal · ensamblaje
El conjunto entra a la línea
La terminal ensambla el vehículo y coordina ingeniería, compras, calidad y producción. Por esta vía indirecta, Tec-Metal llega a Toyota, Ford, Volkswagen, Mercedes-Benz, Renault y Fiat.
El nombre del proveedor no aparece en el auto.
Reposición · después de la venta
Otra cadena, otros compradores
Distribuidores, repuesteras y talleres abastecen reparaciones de autos que ya circulan. Es un circuito distinto del de las piezas para vehículos nuevos (equipo original).
La red también cruza fronteras. En Argentina se producen piezas estampadas en chapa, neumáticos, asientos, plásticos y distintos componentes mecánicos. La dependencia externa aumenta en sistemas de mayor complejidad tecnológica, especialmente en electrónica avanzada y componentes para los que no existe una oferta local suficiente.
“Es un producto híbrido: se ensambla y buena parte de su chapa/estructura se fabrica acá, pero su ‘ADN’ técnico (electrónica, motorización, insumos críticos) viene mayormente de afuera”.
Así, dos vehículos que salen de plantas argentinas pueden tener niveles distintos de integración nacional, es decir, de contenido fabricado en el país. El porcentaje depende del modelo, de su plataforma y de los proveedores elegidos para cada proyecto. Incluso una autoparte fabricada en el país puede incorporar insumos extranjeros antes de llegar a la terminal.
La legislación da una referencia de esa integración. El Régimen de Desarrollo y Fortalecimiento del Autopartismo Argentino establece para los automóviles un contenido mínimo nacional del 30% como requisito para acceder a determinados beneficios fiscales. Ese porcentaje es un umbral de un régimen de promoción industrial, no una medida universal aplicable a cualquier vehículo producido en Argentina.
DespieceQué sabemos del origen de cada sistema
Fuente: elaboración propia en base a entrevistas a Tec-Metal y Volkswagen y datos de AFAC
El auto armado
“Fabricado en Argentina”
Significa que el ensamblaje final se hizo en el país. No dice de dónde vino cada pieza.
Deslizá para desarmarlo.
01 · Carrocería y chapa
AR
Las piezas estampadas en chapa se producen en el país. Es el terreno de proveedores como Tec-Metal.
Volkswagen señala tecnologías que un autopartista local necesitaría incorporar para competir, como el estampado en caliente y la fundición de aluminio a alta presión.
02 · Neumáticos
AREXTRAZONA
Hay producción nacional de cubiertas. Al mismo tiempo, “ruedas, neumáticos y cámaras” es uno de los cuatro grupos de productos más importados desde China en 2025.
03 · Asientos e interior
AREXTRAZONA
Asientos y plásticos se fabrican localmente. En el esquema de proveedores, el asiento entero suele ser un sistema completo de firmas globales y su estructura, una parte que fabrica el segundo anillo.
Los equipos de aire acondicionado están entre los grupos más importados desde China.
04 · Transmisión y mecánica
ARMERCOSUREXTRAZONA
Volkswagen fabrica en Córdoba cajas de velocidades para exportación y las envía a Brasil. Aun así, las transmisiones fueron en 2025 el rubro con mayor déficit: USD 1.797 millones. Componentes de motor: USD 1.487 millones.
Solo “algunos componentes de motor” se producen en el país. Las transmisiones y los componentes de motor están entre lo más importado desde China.
05 · Electrónica y sensores
EXTRAZONA
Unidades de control electrónico, sensores, conectividad y asistencia a la conducción: “prácticamente no hay oferta local”, según Volkswagen. Tec-Metal coincide en que la electrónica avanzada y los chips se importan casi siempre.
Déficit 2025 de electrónica y sistemas eléctricos: USD 1.245 millones.
El auto desarmado
Tres medidas que no son lo mismo
Ensamblaje local: el auto se arma en una planta del país.
Contenido nacional, alrededor del 30%: estimación de Tec-Metal y Volkswagen, que aclaran que varía según el modelo. También es el umbral mínimo que fija la Ley 27.263 para acceder a beneficios.
Contenido regional, 50%: mínimo Mercosur. Una pieza brasileña cuenta como regional, no como argentina.
Seguir el origen de cada componente vuelve cada vez más difícil asignarle una sola nacionalidad al producto terminado. Una carrocería puede incorporar chapa trabajada por proveedores locales, una transmisión fabricada en otro país del Mercosur y sensores provenientes de Asia. Todos terminan en la misma línea y salen por la misma puerta.
02Cuando las dos líneas se separaron
La industria automotriz argentina depende desde hace décadas de cadenas internacionales de suministro y mantiene una integración especialmente fuerte con Brasil. Lo que cambió en 2025 fue la relación entre el volumen fabricado y las piezas compradas en el exterior.
Nota de divulgaciónCómo se llegó hasta acá
Autopartes: la industria que perdió terreno pero todavía resiste
Después de haber fabricado casi todas las piezas de sus autos, la Argentina hoy depende cada vez más de las importaciones. Por qué pasó y qué rubros todavía resisten.
Las autopartistas atraviesan una situación paradójica en la Argentina ya que todos sus rubros compran al exterior más de lo que venden, pero algunos de ellos, como los sistemas de transmisión, siguen exportando y compitiendo a nivel internacional. Esa diferencia, según los especialistas, se explica por la historia del sector y por el lugar que ocupa cada empresa dentro de la industria global.
En el libro La encrucijada del autopartismo en América Latina, Demian Panigo y un equipo de investigadores analizan, en el capítulo dedicado a la industria autopartista argentina, cómo el sector llegó a su situación actual. Según el texto, las autopartistas alcanzaron un alto nivel de producción nacional a comienzos de los años 70, protegidas por leyes que obligaban a usar piezas fabricadas en el país. Sin embargo, la apertura a las importaciones de fines de esa década y los cambios en las reglas del sector durante los 90 dieron lugar a lo que los autores llaman una “reestructuración regresiva” y explican que muchas empresas cerraron y el país pasó a depender cada vez más de piezas importadas.
1930 → 2025 · Deslizá para avanzar
Crecimiento del sectorRetroceso del sector
1930-1950
Nacen los repuestos
Las guerras cortan la importación de autos y piezas
1953
IAME impulsa proveedores
280 empresas fabrican piezas para la automotriz estatal
1964
90% de piezas nacionales
La ley lo exige para los autos fabricados en el país
1967
Auge del sector
Casi 1.400 establecimientos de autopartes
1979
Apertura a las importaciones
Los autos importados pasan de 458 a más de 68.000 en dos años
1991-2000
Reestructuración regresiva
La importación de piezas se multiplica por 7
2012
Déficit en todos los rubros
Se importan más piezas de las que se exportan
2025
Llegan las piezas chinas
Las importaciones desde China crecen un 80,9%
Los principales hitos de la industria autopartista argentina, de su auge a su retroceso. Fuente: Elaboración propia en base a Panigo et al. (2017), La encrucijada del autopartismo en América Latina y Mundo Empresarial (2026). Diseño: AP.
Para entender los desafíos del sector, los investigadores encuestaron a 43 empresas entre 2014 y 2015. El obstáculo más mencionado fue el alto costo de los insumos locales, como el acero, señalado por el 60% de las firmas, seguido por la competencia de los grandes proveedores globales, a los que las automotrices prefieren comprarles. El estudio también muestra que los problemas cambian según cada empresa. Mientras las más avanzadas se preocupan por el atraso tecnológico, las más chicas lo hacen por no tener contratos estables con sus clientes. Facundo Fernández Madero, de la autopartista Tec-Metal, señala que en el país "falta escala de mercado interno, cadena de proveedores de segundo y tercer nivel completa y costos competitivos frente a Asia".
Actualmente, la industria sigue organizada en lo que los autores denominan “anillos” de proveedores. En el primero están las grandes firmas internacionales que diseñan sistemas completos, y en los siguientes, las empresas que fabrican partes cada vez más simples. Las autopartistas argentinas quedaron mayormente en estos últimos, y en rubros como la electrónica el país casi no logró desarrollar capacidades propias. Las entrevistas realizadas para esta nota confirman que esa debilidad sigue vigente. Gonzalo Fernández Funes de Volkswagen Argentina explica que en el caso de los módulos electrónicos y semiconductores prácticamente no hay oferta local. En la misma línea, Fernández Madero señala que la electrónica avanzada y los chips se importan casi siempre.
Piezas simplesTornillos, resortes, chapa
Partes y componentesEstructura del asiento
Sistemas completosAsiento entero, firmas globales
AutomotrizDiseña y ensambla el auto
Las autopartistas argentinas se ubican principalmente en el segundo y tercer anillo. Fuente: Elaboración propia en base a Panigo et al. (2017), La encrucijada del autopartismo en América Latina. Diseño: AP.
Hoy la industria autopartista sigue teniendo un peso importante en la economía del país. Según la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), en 2024 el sector estaba formado por 442 empresas que daban trabajo directo a más de 43.000 personas. Sin embargo, enfrenta un nuevo desafío que el estudio no llegó a analizar. Según datos del sector, en 2025 las importaciones de piezas desde China aumentaron un 80,9%.
Aunque el sector perdió buena parte del terreno que había ganado décadas atrás, el estudio concluye que todavía existen ramas capaces de competir en el mundo, y que cualquier política para impulsarlo deberá tener en cuenta que no todas las autopartistas enfrentan los mismos problemas.
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Comercio exterior de autopartes · 2025Lo que entra y lo que sale
Fuente: elaboración propia en base a datos de AFAC
AFAC registró importaciones de autopartes por USD 10.319 millones durante ese año, USD 1.074 millones más que en 2024. Las exportaciones alcanzaron USD 1.276 millones y el déficit comercial del sector llegó a USD 9.043 millones, un aumento interanual del 13,3%.
Hasta entonces, la evolución de las importaciones de componentes había acompañado en buena medida el ritmo de las terminales. Producir más vehículos exigía comprar más piezas y una contracción de la actividad reducía esa necesidad. En 2025 ocurrió lo contrario. Las compras externas aumentaron mientras de las líneas argentinas salieron menos unidades.
Parte de esa diferencia se explica fuera de las fábricas. Las estadísticas comerciales también incluyen autopartes destinadas al mercado de reposición, desde neumáticos y transmisiones hasta componentes de motor utilizados para reparar vehículos que ya circulan. AFAC también atribuyó el aumento al ingreso de piezas para nuevos proyectos con bajos niveles de integración local.
La cifra de importaciones, por lo tanto, reúne fenómenos diferentes. Algunas piezas terminan en vehículos nuevos, otras llegan al mercado de repuestos y no todas compiten con un producto equivalente fabricado en Argentina. Aun con esas diferencias, el crecimiento expone cuánto depende la actividad local de componentes producidos fuera del país.
Warnes
CrónicaMercado de reposición
Warnes: el polo autopartista que dejó de ser argentino
La Avenida Warnes tiene una extensión de aproximadamente 30 cuadras: comienza en el túnel Chorroarín, en el barrio de Villa Crespo, se extiende hacia la zona de La Paternal y Chacarita, hasta finalizar en las adyacencias de Agronomía. Sin embargo, su fenómeno principal se encierra en las cinco cuadras que separan el Cementerio de la Chacarita y la reconocida Avenida Juan B. Justo. Se trata del reinado de las autopartes de la capital argentina. Ruidos de mecánicos, bocinas y las radios de los locales compiten entre sí en el paraíso de los fanáticos de las tuercas.
Hace más de 80 años, Avenida Warnes ya era el polo repuestero de La Ciudad con más de 300 comercios dedicados al rubro.Foto: producción propia.
A lo largo de la avenida, múltiples negocios que aparentan ser idénticos se suceden entre sí. Capots apilados en la vereda, vidrieras con motores desarmados, hombres en mameluco fumando en la puerta y clientes que estacionan sus autos averiados de culata al local. La identidad de la zona se asoció históricamente con el rubro automotor con motores importados, piezas truchas, chinas y de colección. El porteño que necesite un repuesto o un mecánico, de forma inmediata tiene que visitar el polo autopartista de Avenida Warnes.
Recorrido por Warnes1 / 8
Cartel de la Avenida Warnes, a la altura del 1600-1700.Esquina con carteles de Citroën y Peugeot sobre la avenida.Vidriera de un local de accesorios, con una bandera argentina detrás del vidrio.Cartel de un taller con una flecha hacia Dorrego, junto a la placa de Warnes.Cartel colgante de un comercio de encendido, bujías y lámparas.Correas y repuestos colgados en la pared de un local.Un Mercedes-Benz con el capot abierto dentro de un taller.Estantes con accesorios y productos para autos.
Fotogramas de video: producción propia.
En la esquina de Warnes y Fitz Roy hay un local amplio con estanterías que llegan hasta el techo. A priori, el polvo y la tierra del ambiente no se condicen con el estándar de las autopartes oficiales alemanas que el local ofrece a sus clientes. Alejandro, dueño de la sede, junto a su mujer, Julia, atienden todo tipo de modelos BMW y Mercedes-Benz. En la entrada principal, la caja y el costado administrativo del negocio. En la parte de atrás, un equipo de mecánicos maneja el taller. “Antes los contenedores llegaban completos, surtidos, era sencillo”, explicó Alejandro. “Encontrar una pieza 100% alemana dependía de conseguir un buen proveedor”, completó. Al comparar con el rubro automotriz actual, aparece una palabra: China. Sin mencionar a la Argentina, el experimentado autopartista afirma que en ninguna parte del mundo se arma un auto sin ninguna pieza proveniente del gigante asiático.
Video · Local Mercedes-Benz BMW y Mercedes-Benz sumaron juntas apenas 5.279 patentamientos en Argentina durante 2025, sobre un total de más de 612.000 autos 0 km vendidos en el país.Video: producción propia.
A algunos metros de la intersección con la calle Dorrego, la escena cambia. Curiosamente, un joven apodado “Beto” atiende “Accesorios Charly”. Un montón de estantes desbordan de plásticos, luces LED y tapizados envueltos en nylon. Los proveedores del local comercializan productos de China, sin excepción. El empleado asegura que en varios de los locales de la cuadra se repite el mismo circuito de importación. Una misma cadena de intermediarios que trae contenedores llenos de accesorios listos para instalar. Lo que hace algunos años era territorio de la industria nacional, hoy es un sector de reventa.
La nostalgia promedio del vendedor autopartista invita a visitar un negocio estilo “retro”. Antique Auto Central, en la esquina de Rojas, es un local dedicado a las autopartes nuevas para autos de colección. Los dueños de un Fiat 600, Ford A y de viejas pick up de baja circulación son los que más suelen visitar el local. “Todas las piezas que vendo se fabrican en Argentina porque antes era así”, aclaró Valeria, la dueña. Hasta los años 80 era sencillo encontrar un vehículo entero fabricado en el país. El furor de las importaciones durante el gobierno de Carlos Saúl Menem (1989-1999) sepultó esta posibilidad. Antique Auto Central funciona como un santuario de esa época. Su vidriera llena de piezas que parecen reliquias es la prueba de que alguna vez existió una industria automotriz local completa.
Video · Local fierros viejos Vehículos como el Ford Falcon, el Renault 12 y el Peugeot 504 se fabricaban por completo en el país. La apertura importadora de los 90 terminó con casi un siglo de producción local completa.Video: producción propia.
Cerca de la Avenida Jorge Newbery, un pequeño negocio pasa desapercibido frente a los grandes locales de neumáticos, concesionarios y talleres mecánicos. Un toldo propio de un kiosco obliga a agachar la cabeza para ingresar al local. Su mercadería es rústica, como todo lo que acompaña a los vendedores. Una radio mp3 reproduce “Gilda” desde atrás del mostrador. El desorden es la identidad del local: banderines desteñidos y calcomanías de la Virgen conviven en la misma pared. Un ventilador de techo intenta enfriar el local, sin éxito alguno. Su dueña responde con monosílabos, como si las preguntas fueran una intromisión. Los accesorios a la venta hablan por sí solos: envases y etiquetas con los logos oficiales de las marcas más vendidas en el país, como Peugeot, Toyota, Renault, etc. La dueña aclara que su proveedor es de China, pero su mercadería no figura en ningún catálogo oficial.
Warnes cuenta la misma historia que el auto de cualquier argentino de clase media: un cuerpo armado con piezas de orígenes distintos. ¿Lo local? Apenas sobrevive en los rincones más viejos. La evolución misma no permite encontrar algo fabricado, de punta a punta, en la Argentina.
Fin de la crónica · sigue la nota central
03El mapa detrás del auto
Entre todos los orígenes de esas piezas, China protagonizó el salto más abrupto. Las importaciones provenientes del país asiático alcanzaron USD 1.464 millones en 2025 y crecieron 80,9% en un año. Más de la mitad se concentró en cuatro grupos de productos, entre ellos ruedas y neumáticos, transmisiones, componentes de motor y equipos de aire acondicionado.
El aumento modificó el mapa de proveedores, aunque Brasil continuó ocupando el primer lugar. Argentina importó desde ese país autopartes por USD 3.231 millones durante 2025, más del doble del monto proveniente de China.
Importaciones de autopartes por origen · 2025Brasil y China, dos lógicas distintas
Fuente: elaboración propia en base a datos de AFAC y entrevista a Volkswagen
Destino
Argentina importó en 2025 autopartes por USD 10.319 millones.
El grosor de cada flecha indica cuánto llega desde cada origen.
Brasil
USD 3.231 millones
El principal origen, con un aumento de 3,1% interanual. Es parte de un sistema regional organizado alrededor del Mercosur.
Brasil ⇄ Argentina
El flujo va en ambos sentidos. Volkswagen fabrica en Córdoba cajas de velocidades para exportación que se envían a Brasil.
China
USD 1.464 millones
Menos de la mitad que Brasil. Equivale al 14,2% de las importaciones de autopartes.
China · crecimiento
+80,9% en un año
Es el origen que más aceleró en 2025.
Qué llega desde China
Cuatro grupos concentraron el 57,4% de lo comprado a ese origen: ruedas, neumáticos y cámaras; transmisiones; componentes de motor; acondicionadores de aire.
Dos lógicas
Brasil: una red de ida y vuelta entre plantas de los dos países.
China: un flujo que entra, concentrado en algunos rubros y en el mercado de reposición.
La diferencia entre ambos casos ayuda a entender cómo funciona la cadena. Brasil integra desde hace décadas un sistema automotriz regional organizado alrededor del Mercosur. Vehículos y componentes cruzan la frontera en ambas direcciones como parte de procesos productivos que fueron diseñados para repartirse entre los dos países.
El avance chino sigue otra dinámica y se concentra con fuerza en determinados componentes y en el mercado de reposición. Los datos disponibles muestran un crecimiento acelerado de esas compras, aunque no permiten convertir cada dólar importado en una pieza argentina perdida. En algunos rubros existe un proveedor nacional que compite con el extranjero. En otros, la alternativa local todavía no existe.
Esa diferencia lleva el problema más allá de la apertura comercial. Para entender por qué una pieza termina llegando desde Brasil, China o cualquier otro mercado hay que mirar también qué necesita una empresa para fabricarla competitivamente en Argentina.
04El problema de las 490.876 unidades
Producir una autoparte requiere bastante más que una máquina capaz de darle forma. Las terminales exigen especificaciones técnicas, homologaciones (la aprobación técnica de cada pieza), calidad constante, cumplimiento de plazos y capacidad para entregar grandes volúmenes durante años. Todo eso necesita inversión, y la cantidad de piezas producidas determina sobre cuántas unidades puede repartirse ese costo.
Ahí aparece una de las desventajas de la industria argentina. En todo 2025 se fabricaron 490.876 vehículos en el país. Un proveedor internacional puede producir un mismo componente para diferentes modelos y abastecer simultáneamente plantas ubicadas en varios mercados. La diferencia de escala modifica cuánto cuesta fabricar cada pieza.
“Sumar escala de producción: con abastecer a un solo modelo en una sola planta no alcanza”.
El desafío se vuelve mayor a medida que cambia el propio vehículo. Cada generación incorpora más sensores, unidades de control, conectividad y sistemas electrónicos. En 2025, entre los rubros con mayor déficit comercial autopartista estuvieron las transmisiones, con USD 1.797 millones, los componentes de motor, con USD 1.487 millones, y la electrónica y los sistemas eléctricos, con USD 1.245 millones.
Rubros con mayor déficit · 2025
Lo que se importa y lo que se exporta, en millones de dólares
ImportacionesExportaciones
Transmisiones déficit USD 1.797 M
Imp. 2.251 · Exp. 454
Componentes de motor déficit USD 1.487 M
Imp. 1.595 · Exp. 108
Electrónica y sistemas eléctricos déficit USD 1.245 M
Imp. 1.283 · Exp. 38
Fuente: elaboración propia en base a datos de AFAC
La expansión de esas tecnologías pone un límite concreto a la posibilidad de reemplazar importaciones por producción local. Cuando existe un proveedor argentino, la discusión puede pasar por costos, impuestos, productividad o condiciones comerciales. Cuando una tecnología carece de producción local a escala, aumentar la integración exige desarrollar previamente proveedores, conocimiento, inversión y un volumen que permita sostenerlos.
Bajo la misma estadística conviven entonces dos desafíos distintos. La industria local compite con piezas extranjeras en sectores donde ya tiene capacidad productiva y, al mismo tiempo, depende del exterior para tecnologías que todavía no desarrolló. Ambos fenómenos incrementan las importaciones, aunque responden a problemas diferentes.
Hay una frase que Gonzalo Fernández Funes repite cada vez que se le pregunta cuánto de argentino tiene un auto fabricado en el país. Él dice que es importante diferenciar contenido regional de contenido argentino. Es la costumbre de alguien que pasó los últimos trece años y medio traduciendo una industria compleja como la automotriz para públicos que no siempre distinguen entre una pieza hecha en China y una hecha en Pacheco. Fernández Funes lidera hoy la comunicación corporativa y de producto de Volkswagen Group Argentina, que incluye las marcas Volkswagen, Audi, Ducati y Volkswagen Camiones y Buses.
Gonzalo Fernández Funes.Foto: LinkedIn.
Nació en Buenos Aires en 1988. Estudió Comunicación en la Universidad Austral entre 2007 y 2011. Su primer trabajo, mientras todavía cursaba, fue como redactor en la revista Hacer Valores, un puesto breve, de apenas seis meses. De ahí pasó a la agencia Di Paola y tuvo los roles de Community Manager y de Ejecutivo de Cuentas. Fue un pequeño paso, poco más de un año, antes de que le toque entrar en 2013 a Volkswagen Group, donde sigue hasta el día de hoy.
Volkswagen Group Argentina lleva 45 años apostando por la industria nacional argentina con presencia en cada provincia del país mediante una amplia red de concesionarios oficiales y dos centros Industriales en Pacheco y Córdoba.Foto: LinkedIn.
Allí, su carrera no fue lineal ni quieta. Empezó en Comunicación Digital, vinculada a postventa. Después pasó a Prensa entre 2014 y 2017, el período en el que más de cerca debió lidiar con la relación cotidiana entre la empresa y los periodistas. Le siguieron Brand Content y, más tarde, Web Marketing. En septiembre de 2019 asumió como Sponsorship & Brand Experience Manager, un rol que combinaba marketing y comunicaciones y que sostuvo durante cuatro años, hasta octubre de 2023, cuando pasó a su puesto actual al frente de Comunicación, Prensa y Sustentabilidad del Grupo. Ese recorrido dibuja a alguien que fue ampliando el radio de lo que sabe explicar: primero productos y después experiencias de marca. En paralelo a ese último salto cursó un Executive MBA en el IAE Business School. La coincidencia de fechas no es menor ya que el mismo año en que pasó a comunicar, no solo lanzamientos de producto, sino también sustentabilidad y posicionamiento corporativo, se sentó a estudiar gestión de negocios.
Sus estudios dan un gran reflejo de como piensa. Fernández Funes no cree que la pérdida de integración nacional sea un bache pasajero. "No es coyuntural", dice, y lo sostiene con un cálculo casi de ingeniero, aunque no lo sea. Un auto a combustión tiene en promedio 30.000 piezas; uno eléctrico, apenas 20.000, y cerca del 40% del costo de esos materiales es la batería, algo que no se fabrica en la región. Con esa cuenta arma su pensamiento. Si antes un auto tradicional tenía margen para localizar unas 15.000 piezas, uno eléctrico apenas ofrece 10.000. El problema, para él, no es un mal momento económico, sino que hay cada vez menos lugares donde meter una pieza argentina.
“Con cada vez más importaciones de distintas autopartes, la industria va a cambiar en ese sentido y nos vamos a encontrar cada vez más con proveedores globales especializados en cada uno de los componentes”.
Tampoco cree que haya un culpable en específico. Sostiene que conviven la ingeniería, que suma componentes electrónicos que el país no produce, y la escala, porque cuando baja el volumen de producción se vuelve más difícil justificar fabricar una pieza acá en lugar de importarla. Gonzalo es alguien que prefiere separar factores antes que simplificarlos en una sola frase. Lo mismo hace con China, sobre la que evita el relato de la invasión repentina. Aclara que el salto de las importaciones responde, por ahora, a vehículos terminados y no a autopartes, aunque no descarta que eso cambie pronto.
Cree que para que un autopartista argentino vuelva a competir se necesita integrar a cadenas regionales para poder exportar y que puedan invertir en tecnologías de primer nivel. Afirma que Volkswagen siempre los acompaña para que puedan hacer bien su trabajo. “El trabajo empieza incluso antes de que un modelo entre en producción, con áreas de Compras, Calidad, Ingeniería y Producción desarrollando la pieza junto al proveedor hasta que pueda cumplir los estándares de la terminal”, dice.
"El desafío no debería ser únicamente intentar mantener el mismo porcentaje de integración local que tenía la industria tradicional, sino identificar en qué tecnologías y componentes la Argentina puede ser competitiva dentro de las nuevas cadenas de valor".
Hay, en el fondo de todas esas respuestas, una misma convicción. Discutir la industria automotriz argentina en términos de "más o menos nacional" ya no alcanza. Prefiere pensarla en términos de qué componentes tiene sentido producir acá y cuáles requieren traer del exterior. Fernández Funes contestó con la misma prolijidad con la que arma cada uno de sus argumentos, encastrando un dato detrás de otro. En una industria que dejó de poder responder con un simple "es argentino" o "no lo es", se volvió, casi por oficio, alguien que explica los matices de un sector que ya no cabe en una sola palabra.
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05La cuenta que no aparece en el parabrisas
Las consecuencias se extienden más allá de la balanza comercial. Cada componente fabricado localmente forma parte de una cadena de empresas que compran insumos, desarrollan herramientas, mantienen maquinaria y emplean trabajadores. Cuando disminuye el volumen producido, toda esa estructura empieza a operar por debajo de su capacidad.
442
empresas autopartistas
+43.000
empleos directos · cada punto, 100 personas
Capacidad instalada utilizada · abril 2026
56,1%casi 44% de la capacidad sin utilizar
0%100%
Fuente: elaboración propia en base a datos de AFAC
La escala vuelve a intervenir. Una fábrica que produce menos unidades tiene que distribuir sus costos fijos, los que paga produzca mucho o poco, entre una cantidad menor de piezas, lo que puede encarecerlas y reducir su capacidad de competir. La caída del volumen termina alimentando así una de las mismas dificultades que empujan a las terminales hacia proveedores externos.
La política industrial intentó intervenir sobre esa tensión. En 2016, la Ley 27.263 creó un régimen de beneficios fiscales para promover una mayor utilización de autopartes nacionales. Una década después, el objetivo convive con un vehículo tecnológicamente distinto y con proveedores organizados a escala global.
El desafío ya no pasa únicamente por fabricar acá una pieza que actualmente llega del exterior. También supone decidir qué componentes puede producir Argentina con suficiente escala, tecnología y competitividad para abastecer a las terminales locales e insertarse en otras cadenas productivas.
06De dónde viene, entonces
Un vehículo producido en Argentina reúne en una misma carrocería distintas capas de la industria. Puede llevar piezas fabricadas a pocos kilómetros de la terminal, componentes que cruzaron desde Brasil y sistemas electrónicos que recorrieron medio mundo antes de llegar a la línea de montaje.
En 2025, esa estructura quedó especialmente expuesta. Argentina produjo menos vehículos y, al mismo tiempo, necesitó más autopartes del exterior. El crecimiento de China agregó un nuevo actor a una cadena donde Brasil continúa siendo central, mientras la incorporación de tecnología aumenta la demanda de componentes que la industria local todavía no fabrica a escala.
La inscripción “fabricado en Argentina” sigue identificando el lugar donde ese vehículo tomó su forma final y donde se realizó una parte relevante de su proceso productivo. Lo que ya no puede hacer es contar, por sí sola, el recorrido de las miles de piezas que lo componen.
Para conocer esa historia hay que hacer exactamente lo contrario de lo que hace una terminal.